El día empieza tranquilo en la caletta: se abren las persianas, las barcas de pesca avanzan hacia Porticello y el agua cambia de plata a azul.
Después del café, es fácil bajar a nadar o seguir la costa hacia el pueblo. El ritmo sigue siendo sencillo: toallas de playa, sandalias, una bolsa de mercado y un plan que puede cambiar con la luz.
Este diario será un lugar para historias de temporada, fechas de festivales, fotos locales y las pequeñas recomendaciones de Mariangela para los huéspedes.
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